Tener una idea y no saber expresarla, es lo mismo que no tener idea o incluso peor por la imagen negativa que se proyecta. Comunicar bien la idea de un proyecto o servicio es clave para que consiga tener éxito. Como dice Miguel Ángel Guisado, “ser un buen comunicador debe ir en los genes de tu profesión”.

Saber hablar en público de forma eficaz ayuda en el rendimiento académico y en el mundo laboral; incluido el social, por supuesto. Transmitir un mensaje, idea, proyecto, etc. con claridad, convicción y elegancia, ya no es necesidad de unos pocos. Quizá esa era la situación hace varios siglos de maestros, sacerdotes… Hoy en día casi todas las personas necesitan expresarse con eficacia: el estudiante en examen, el empresario en presentaciones o reuniones, el político en todas sus acciones y tantos otros casos más.

Si lo que quieres es ser un buen líder, aumentar tu influencia, prestigio y habilidad para lograr que las cosas se realicen o despertar entusiasmo entre la gente, necesitas superar  ciertas actitudes limitantes que llegamos incluso a considerar “naturales” y que te entorpecen en el desempeño de tu vida.

Podemos destacar como beneficios, entre muchos, los siguientes: pensamiento estratégico, agilidad mental, atención, comunicación, persuasión, capacidad de reacción, seguridad, organización, autoestima, seguridad escénica, fluidez de palabras, alto conocimiento general y capacidad de investigación, mayor reconocimiento, mejora de tu imagen profesional…

Evaluación inicial y plan de formación personal

Conozca las técnicas para realizar una comunicación eficaz

Domine y controle el miedo a hablar en público

¿Cómo lo hacemos?

A través de nuestro método y servicios totalmente personalizados y adaptados a cada cliente, realizamos nuestra preparación siempre con una fase previa de análisis y evaluación.

El aprendizaje no se basa solo en decir ‘qué hay que hacer’, si no que el conocimiento se pone en práctica siendo ésta una parte fundamental del proceso; teniendo siempre presente la célebre cita de Benjamin Franklin: “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”.

1. Evaluación y análisis

2. Aprendizaje

3. Práctica

4. Seguimiento

1. Evaluación y análisis
2. Aprendizaje
3. Práctica
4. Seguimiento
1. Evaluación y análisis

Antes de comenzar, realizamos un análisis para evaluar el nivel, conocimiento y necesidades de quienes participan en la formación o asesoramiento. No hay dos personas u organizaciones iguales, por ello no realizamos un copia y pega y ofrecemos lo mismo a todos nuestros clientes. 

2. Aprendizaje

Tras conocer las necesidades concretas, se transmite el conocimiento necesario para que los participantes conozcan cómo tienen que actuar, como tienen que construir y enfocar sus mensajes y adaptarlos a la situación, contexto y audiencia, etc., y pasen desde la fase de incompetencia inconsciente a la de competencia inconsciente. Es decir, de la fase de no saber qué se hace mal porque no se sabe cómo se tiene que hacer, a hacerlo bien de forma inconsciente, de dominarlo de tal forma que ya se realice de forma automática.

3. Práctica

Una vez atendidos a los conocimientos teóricos del taller, es el turno de poner en práctica lo aprendido. Ponernos frente a situaciones reales es, sin duda, la mejor manera para resolver todos los casos que se nos presenten. Porque aprender con la práctica siempre ha sido un método tradicional que ha tenido mucho éxito.

4. Seguimiento

Una vez finalizada la formación o asesoramiento, realizamos un seguimiento individualizado de los participantes, de manera que puedan preparar futuras exposiciones, resolver cuestiones y, de esta manera, estar preparados para abordar cualquier proceso comunicativo que tengan que realizar en un futuro.