Joaquín Nadal, debatiente universitario y miembro durante años del club de debate del Lope de Vega International School, nos detalla en esta publicación -desde su experiencia- las claves para refutar en el debate académico:
En el debate académico solemos tener más o menos claro lo que hacen el introductor o el conclusor, porque abren y cierran el discurso. Sin embargo, quienes hemos pasado años en el centro de la mesa sabemos que muchas rondas se deciden en la refutación. Y dentro de ella, el segundo refutador (R2) tiene un papel tan exigente como apasionante.
Desde 2019 he debatido en todos los roles posibles –introductor, R1, R2 y conclusor–, pero siempre he vuelto al puesto de segundo refutador. Durante años, mi compañero Matías fue nuestro primer refutador, y juntos aprendimos que un buen dúo R1-R2 puede cambiar por completo el resultado de un debate.
Este artículo es una guía práctica para quien quiera mejorar su refutación, especialmente desde la perspectiva del R2.
Entender la diferencia entre R1 y R2
Antes de dar consejos, conviene aclarar algo básico: R1 y R2 no hacen lo mismo.
El primer refutador (R1)
El R1 es quien entra en contacto directo con el equipo rival por primera vez. Su intervención suele dividirse en dos partes:
- Refutaciones iniciales: durante el primer minuto o minuto y medio, responde a los argumentos clave del equipo contrario.
- Desarrollo de la línea propia: el resto del tiempo debe reforzar la posición del equipo desarrollando los argumentos de forma sólida y mostrando evidencias. A la par, debe estar preparado para responder las preguntas del rival (dos preguntas bien respondidas suelen ser suficientes).
El R1 marca el tono del choque de ideas. Puede establecer el relato que desmonta la línea contraria. Si refuta bien, el R2 podrá profundizar. Si refuta mal, el R2 tendrá que reconstruir el debate desde cero.
El segundo refutador (R2)
El R2 tiene una misión más estratégica. No solo refuta: ordena el debate.
- Debe desmontar la línea argumental del otro equipo.
- Debe defender la propia, contrarrefutando lo que hayan dicho sobre ella.
- Debe aportar evidencias claras y comparaciones directas.
- Debe responder preguntas con precisión.
El R2 no improvisa: analiza, prioriza y explica por qué su equipo gana el debate en cada punto importante.


La estructura clave: ARE + IL
Muchos debatientes conocen el método ARE para construir argumentos:
- Afirmación: qué defiendes, resumido en una idea central.
- Razonamiento: por qué defiendes eso, explicando y desarrollando la afirmación.
- Evidencia: datos, ejemplos o autoridad que lo respalden.
Pero en refutación, esto no basta. Por eso me gusta usar ARE + IL:
- Impacto: qué consecuencias o importancia tiene ese argumento.
- Link: cómo conecta con la pregunta del debate.
Un buen R2 no solo demuestra que el rival se equivoca: explica por qué eso cambia el resultado del debate.
Consejos prácticos para refutar bien
No refutes todo: refuta lo importante
El error más común de un R2 es intentar responder a cada frase del rival. Eso diluye el discurso.
Selecciona los puntos clave (el núcleo de cada argumento o del relato del otro equipo) y trabaja sobre ellos con profundidad. A esto yo lo llamo “refutaciones nucleares”.
Ordena el debate
Usa frases como:
- “Este debate se decide en tres cuestiones…”
- “Aunque el equipo contrario ha mencionado muchos puntos, todos se reducen a …”
El jurado agradece que alguien ponga claridad.
Por ello, antes de cada refutación identifica en primer lugar qué es lo que vas a refutar (resúmelo con tus palabras, para que los jueces lo tengan delante cuando des el golpe y sea más efectivo), posteriormente refuta esa tesis/razonamiento/evidencia y, por último, explica qué significa lo que acabas de hacer y qué consecuencias tiene desmontar ese punto.
Compara siempre
No basta con decir que tu argumento es bueno. Explica por qué es mejor que el del rival.
Más relevante para la pregunta.
Más probable.
Más grave.
Más inmediato.

Usa evidencias, pero con sentido
Una evidencia sin explicación no convence. Relaciónala siempre con el argumento y con la pregunta.
Responde preguntas con calma
Aceptar una o dos preguntas demuestra seguridad. Escucha, responde directamente y vuelve a tu hilo.
Defiende tu linea con contrarrefutación
No solo ataques: protege tus argumentos.
Si el rival ha criticado tu punto principal, dedica tiempo a reconstruirlo con claridad y evidencia.
Cierra cada refutación con impacto
No dejes ideas sueltas. Termina diciendo qué significa eso para el resultado del debate.

¿Y el introductor y el conclusor?
Aunque este artículo se centre en la refutación, conviene recordar el equipo completo.
- El introductor define el terreno de juego.
- El R1 inicia el choque de argumentos.
- El R2 decide quién gana ese choque.
- El conclusor lo explica al jurado
Cuando estos cuatro roles están coordinados, el debate fluye.
Una reflexión final
Ser R2 me enseñó que refutar no es interrumpir ni contradecir por sistema. Es escuchar, entender y explicar mejor.
Durante años, trabajando con Matías y el resto del equipo, descubrimos que el mejor equipo no es el que más habla, sino el que mejor piensa el debate.
Si quieres mejorar como debatiente, entrena tu capacidad de análisis, estructura tus ideas con método y recuerda siempre lo esencial: en debate no gana quien tiene razón, sino quien demuestra que la tiene.

